Cuba: un recorrido por sus ciudades más importantes (Parte II)
Aquí podrás seguir conociendo las calles e historias que cuentan cada uno de los edificios y recorridos por la isla. Entre el sincretismo y el fervor religioso, podrás comprender y disfrutar de los rituales y festivales de su gente tan carismática, además de aprender que de la carencia surge la inventiva y el entusiasmo. Sumérgete aquí en la esencia de estas islas únicas y maravillosas.
Ya has visto ciudades muy importantes como la ciudad capital de La Habana y Cienfuegos, pero hay mucho más por recorrer y Santiago de Cuba es un ejemplo de ese encanto que sólo poseen las tradicionales calles cubanas. Además podrás leer consejos sobre las mejores formas de transportarte, el clima, salud, gastronomía y mucho más para tu próximo viaje a la Isla.
Remedios
Es, quizá, el conjunto urbanístico mejor conservado de Cuba y la gran joya desconocida de la isla. El transporte en la ciudad se hace, tradicionalmente, en coche de caballos. La iglesia de San Juan Bautista, el museo de las Parrandas (su fiesta popular) y la casa de Alejandro García Caturla son las visitas fundamentales.
Holguín
La costa donde desembarcó Colón destaca por sus increíbles playas, como Playa Esmeralda, protegida por barreras coralinas y abundante vegetación de sombra, y la conocida Guardalavaca, cuya singular topografía ondulada la hacen inconfundible. Playa Pesquero destaca por su paisaje submarino. Cayo Saetía, al noreste de la provincia, es un auténtico monumento natural dotado con doce playas totalmente vírgenes.

Aparte de sus bellezas naturales, la ciudad de Holguín también merece la visita. Desde la Loma de la Cruz puede tenerse una panorámica de la llamada “ciudad de los parques”. Banes, a 20 kilómetros de la playa de Guardalavaca, destaca por su famoso Museo Indocubano.
Bayamo
Un paseo en coche de caballos por el casco antiguo es la mejor forma de conocer esta histórica ciudad. Su corazón es la plaza de la Revolución y en ella y sus alrededores se encuentran sus principales edificios históricos, los comercios tradicionales y los museos.
Bayamo es también el punto de partida para explorar Sierra Maestra y la playa Marea del Portillo.
Santiago de Cuba
Situada en el extremo oriental de la isla, es la ciudad más caribeña de Cuba, negra de piel y de alma. Su arquitectura, sus hospitalarios y joviales habitantes y su ambiente cosmopolita la hacen muy diferente de La Habana. Es la única ciudad cubana que ostenta el título de Ciudad Héroe, por su papel destacado en las guerras de independencia y en la Revolución. En el centro, lo mejor es recorrer las dos arterias principales, Enramada y Aguilera, perfectas para cubrir el trayecto entre la Plaza de Marte y el Parque Céspedes, considerado el centro mismo de la ciudad y en cuyo entorno sobresalen la Casa-Museo del Adelantado Diego Velázquez, La Catedral, la casa más antigua de Cuba (ocupada hoy por el museo de Ambiente Histórico Cubano) y El Ayuntamiento.
Justo al lado, la Casa de la Trova es un imán para los amantes de la música popular. Otras visitas interesantes se pueden efectuar en la fábrica de ron y el castillo del Morro. A 18 kilómetros se encuentra la basílica del Cobre. El parque Baconao (parte del cual es Reserva Natural de la Biosfera), con 80.000 hectáreas, es una larga sucesión de playas, instalaciones hoteleras, restaurantes, un museo de arqueología mesoamericana, un jardín de cactus, un acuario submarino, monumentos y otras atracciones turísticas.
Baracoa
Es una pequeña ciudad inalterada por el turismo. Fue la primera ciudad fundada por los españoles en Cuba, y su primera capital. Es el punto de partida para excursiones a las Cuchillas del Toa, al Yunque, al abra de Yumurí y a la Punta Maisí.
Camagüey
Una de las capitales de provincia más atractivas de Cuba. Vista desde la azotea del edificio Lugareño –el más alto del casco histórico de Camagüey–, la ciudad parece un mar de techos rojos con tejas de barro donde sobresalen los campanarios de las iglesias vetustas de la colonia, que proliferan desproporcionadamente por cada rincón de la ciudad.
El siguiente rasgo que se distingue desde la altura es el singular trazado urbano de las calles, quizás el más irregular de toda América. En Camagüey, la caprichosa geometría de calles forma, por ejemplo, triángulos casi perfectos y bifurcaciones en senderos que mucho más adelante confluyen en el mismo lugar. Las calles de adoquines gastados –que rara vez corren en línea recta por un largo trecho– vagan a la deriva por un curso sinuoso. El visitante está condenado a deambular también sin rumbo, para encontrarse, luego de varias horas e involuntariamente, en el mismo punto de partida donde comenzó su paseo.
Pero el caos urbanístico tiene una lógica muy racional. La antigua Santa María de Puerto Príncipe –una de las siete villas fundadas por Diego Velázquez– fue saqueada y vuelta a fundar varias veces como consecuencia del ataque de piratas célebres como Henry Morgan, quien devastó Camagüey en 1668. Por eso se copió adrede la estructura laberíntica de la ciudad europea medieval para desorientar así al invasor y conducirlo siempre a los espacios abiertos de las plazas, donde se tendían las emboscadas.
Este intrincado dédalo de calles inspiró a Nicolás Guillén a escribir “Mis queridas calles camagüeyanas”, las mismas que hoy son la perdición y el encanto de todo viajero. En el centro de este laberinto –hay que buscarlo– se encuentra el Callejón del Silencio, el más famoso de los ‘60 que tiene Camagüey y el más angosto del país: mide 1,40 metro de ancho.
El casco colonial
Camagüey fue fundada en 1514 y, a diferencia de las otras villas coloniales de la isla, carece de un núcleo central con una plaza mayor que aglutine a su alrededor a un cabildo, la catedral, la aduana o los edificios administrativos. Por el contrario, hay un total de veinte plazas, plazoletas y parques desperdigados por la estructura multipolar de la ciudad vieja, al igual que los otros edificios importantes de la colonia.
Si bien el casco colonial es mayor que el de La Habana Vieja, no tiene la grandilocuencia de su similar habanero. El estilo camagüeyano es más sobrio, sencillo y discreto, ya se trate de las viviendas, las iglesias o los edificios de dos plantas. En el casco antiguo hay 316 manzanas declaradas Monumento Nacional, donde predominan las casas de familia, habitadas de manera ininterrumpida desde los tiempos de la colonia. El más antiguo conjunto de viviendas del siglo XVII –con retoques mudéjares y pre-barrocos– está alrededor de la Plaza de las Cinco Esquinas del Ángel. Pero fue en el siglo XVIII cuando se desarrolló a pleno la arquitectura colonial de las casas de Camagüey, con sus puertas flanqueadas por medias pilastras, sus artísticas rejas de hierro forjado y madera torneada, y los altos puntales en los techos.
Camagüey es de esencia multifacética; un lugar donde lo más diverso se mezcla dando resultados sorprendentes. Que un sector del barrio colonial se convierta por la noche en una ruidosa discoteca callejera es una escena digna del realismo mágico.
Fiestas para todos
Hay tres celebraciones folclóricas nacionales que destacan entre todas: el Carnaval de Santiago de Cuba, en el mes de julio; la Charanga de Bejucal (en la provincia de La Habana) en diciembre y las Parrandas de Remedios (Villa Clara) que se celebran el sábado anterior al 26 de diciembre, o ese mismo día si cae en sábado. En la zona turística de Varadero, los hoteles celebran fiestas de Carnaval para todos sus huéspedes en los meses de enero y febrero.
Miles de personas acuden cada año en diciembre al poblado de El Rincón, a unos 30 kilómetros de La Habana, en agradecimiento a los milagros y favores hechos por San Lázaro. Esta peregrinación supone uno de los momentos de mayor fervor religioso en el país. Esta peregrinación religiosa sólo es comparada en Cuba con la que convoca la Virgen de la Caridad del Cobre, la Patrona de la isla, en el santuario de ””””El Cobre””””, una pequeña localidad montañosa en la provincia oriental de Santiago de Cuba.
Coincidiendo con el aniversario de la fundación de la ciudad de La Habana, todos los años los cubanos se congregan la medianoche del día 15 de noviembre alrededor de una ceiba -considerado árbol sagrado- y realizan un rito que consiste en dar tres vueltas al árbol, arrojar unas monedas al aire y pedir al Santo Patrón el cumplimiento de un deseo.
La guía
Clima
El clima de Cuba es subtropical, con una temperatura media anual de 26ºC y poca diferencia entre el mes más frío (22°C en enero) y el más cálido (28ºC en agosto). La región oriental suele ser más cálida que la occidental, y la costa meridional más que la septentrional.
Más importante que la temperatura alcanzada es el grado de humedad, que puede crear una sensación agobiante, al menos en las horas centrales del día de la estación lluviosa, que va de mayo a octubre. Es muy frecuente que la lluvia caiga en forma de cortos chaparrones y el sol vuelva a brillar al poco tiempo. Hacia el final de la estación lluviosa, de agosto a octubre, pueden llegar a formarse huracanes capaces de provocar grandes desastres.
Transporte
En avión: Es el medio de transporte idóneo para el turista que tiene poco tiempo y desea visitar otras partes de Cuba además de la capital. Cubana de Aviación tiene vuelos regulares desde La Habana a Varadero, Isla de la Juventud, Cayo Largo, Camagüey, Cienfuegos, Santiago de Cuba, Holguín, Guantánamo, Manzanillo, Las Tunas, Bayamo y Ciego de Ávila. A Cayo Coco y Cayo Largo vuela según la demanda. Aero Caribbean y Aero Gaviota, dos líneas aéreas pequeñas, ofrecen vuelos chárter a Cayo Largo, Cayo Coco y otros destinos. La oferta de vuelos es relativamente escasa, por lo que puede ser difícil encontrar plazas libres si no se reserva con la antelación necesaria. Conviene hacer las reservas en persona, y muchas veces éstas implican el pago del billete en dólares, que no se suele devolver en caso de no realizar el viaje. El vuelo de regreso debe ser confirmado nada más aterrizar en el destino.
Autobuses y trenes: Aunque los peores años del “Periodo especial” parecen afortunadamente superados, sigue habiendo una terrible escasez de transporte público. Todos los vehículos oficiales están obligados a tomar tantos pasajeros como sea posible. Por ese motivo se ha creado el cuerpo de los amarillos, funcionarios vestidos con un uniforme de ese color que se sitúan en las salidas de las ciudades para hacer cumplir esa norma, que no afecta a los coches alquilados por turistas.
Las terminales de autobuses se llenan desde primera hora de la mañana con viajeros que esperan confirmar sus billetes o aprovechar el asiento de alguien que tal vez no se presente cuando salga el autobús. Los horarios de partida dan pocas alternativas y suelen ser arbitrarios. También los trenes viajan abarrotados y, debido a que el servicio es reducido, hacen parada en todas las estaciones. Los cubanos pagan en pesos y los extranjeros la misma cantidad en dólares. Normalmente hay un número de plazas reservadas en cada tren para los turistas hasta poco antes de la salida. Para aliviar estas carencias del transporte público han surgido los ””””camellos””””, camiones con remolques que se usan para transportar pasajeros de un sitio a otro. Los turistas con poco tiempo acaban contratando excursiones organizadas. En las oficinas de turismo de los hoteles se puede reservar plaza en autobuses de turismo, con los que no suele haber problemas.
Coches de alquiler: Cada vez son más los viajeros independientes que optan por alquilar un coche, que permite total autonomía y no perder tiempo con esperas ni retrasos. Compañías como Havanautos o Cubanacar alquilan vehículos a los turistas, aunque los grandes hoteles también ofrecen este servicio. Para conducir en Cuba basta con el carné de conducir, ser mayor de 21 años, tener al menos un año de experiencia y dejar una pequeña fianza. Es importante comprobar qué tipo de seguro se está adquiriendo, ya que no todos son a todo riesgo.
Se recomienda viajar siempre con el depósito lleno, para lo que existen estaciones de servicio llamadas «Servi-Cupet» repartidas por todo el país que sólo venden combustible en dólares. Nunca resultará barato, sobre todo porque no funcionan con el sistema de kilometraje ilimitado. Por último recordar tener precaución en la carretera ya que, aunque el tráfico es ligero, los cubanos conducen con bastante anarquía.
Taxi: Los taxis turísticos cubanos disponen de taxímetros y los trayectos se pagan en dólares de acuerdo a la distancia. Las paradas suelen situarse a la entrada de los hoteles, restaurantes y centros nocturnos. Las principales compañías son Cubanacán, Turistaxis, Panataxis o Havanautos, entre otras. Existen otro tipo de taxis, los llamados “boteros”. Se trata de conductores con permiso que ofrecen el servicio en sus coches particulares y son aconsejables para los trayectos cortos (por ejemplo, La Habana-Varadero), ya que son mucho más económicos que los taxis oficiales.
En bicicleta y en carro: La escasez de combustible ha obligado a hacer recortes drásticos en el transporte interurbano e interprovincial. Algunos pueblos dependen de carros tirados por caballos que recorren las mismas rutas que antes hacían los autobuses. En La Habana se han introducido miles de bicicletas de manufactura china, lo que supone una sana y barata forma de conocer ciudades como La Habana, o su versión con motores de baja potencia, que han dado lugar a los ruidosos e ilegales aunque eficaces ””””riquimbilis””””.
Gastronomía
La gastronomía cubana es una explosión de sabores fruto del encuentro de varias culturas. Los españoles trajeron las legumbres, el arroz, los cítricos y la carne de vaca y los africanos el ñame. Estos alimentos se unieron a los que, como la yuca, el maíz o el boniato, consumían los aborígenes.
Una de las recetas cubanas más conocidas es el arroz a la cubana. En la isla tendrá la ocasión de probar el genuino, preparado con plátanos, huevos, carne y cebolla. El arroz es, junto a los frijoles, la base de la alimentación de la mayoría de los isleños. Platos como el congrí (arroz con frijoles negros), “moros y cristianos” (arroz con frijoles “coloraos”) o los tostones (plátano verde frito) son comunes en las mesas de los cubanos. En las zonas costeras podrá degustar enormes langostas a precios ínfimos.
El plato nacional es el ajiaco criollo, que combina gran cantidad de vegetales como la yuca, boniato, patata o maíz con carne seca y salada. Por lo general, una típica comida criolla consiste en arroz con frijoles, cerdo asado, yuca con mojo de ajo y aceite, tostones de plátano y ensalada de tomate y aguacate. Al final se corona con un postre bien dulce como gustan los isleños, como mermelada de guayaba o buñuelos de yuca en almíbar con anís, y con una taza de café negro ya endulzado. Todo ello bien regado con cerveza o ron, auténtica bebida nacional.
Fama mundial tienen los cócteles cubanos, en general a base de ron de caña. Mojitos, cubalibres, daiquiris o Havanas especiales ayudan a refrescarse pero se suben a la cabeza con facilidad. En la Bodeguita del Medio, en La Habana, podrá comer y disfrutar de uno de los mojitos mejor preparados de toda la isla en un local que fue frecuentado por Hemingway o Ava Gardner.
Salud
Cuba figura entre los países tropicales con un nivel sanitario más alto, y no hay riesgos evidentes para la salud. No hay epidemias, no son necesarias vacunas, el agua del grifo es potable y la comida está en buenas condiciones higiénicas. No es extraño tener algunas molestias intestinales los primeros días, pero ocurre frecuentemente al viajar a países cálidos donde la comida es picante y muy diferente de la habitual, y acaban solucionándose rápidamente. Muchos turistas prefieren consumir agua mineral, aunque no es estrictamente necesario.
Todos los hoteles para turistas ofrecen un servicio médico disponible en cualquier momento. El problema más evidente para la salud que encuentra un turista en Cuba está relacionado con la exposición al sol. Por muy acostumbrado que se esté, nunca hay que acudir a una playa o subir a un barco sin protegerse con una buena crema de filtro solar elevado.
Otras molestias pueden estar provocadas por los mosquitos que, aunque no son peligrosos, pueden ser extremadamente molestos. Un buen repelente de insectos utilizado a partir de la caída de la tarde, camisas de manga larga, pantalones y calcetines sirven para protegerse de los animales más peligrosos de la isla. También es muy importante llevar medicamentos de uso común o de emergencia, ya que en las farmacias del país existe carestía de éstos.
Si te gusto la entrada, seguramente quieras suscribirte a mi RSS feed!
Artículos relacionados
Categoria: Turismo | Tags: Turismo
Si le resulta interesante el articulo subcribase al RSS 2.0
Tambien puedes dejar un comentario, o un trackback desde tu sitio.



